Nudos.

Hoy ha sido un día particularmente difícil. Y digo particularmente porque los ires y venires no me dejan en paz, a cada segundo mi mente se anuda un poco más fuerte y yo, bueno, yo me vuelvo un ocho. Así, literalmente, ni yo misma me entiendo, ni yo misma tengo desenredo. Puedo sentirme tranquila por un instante, pero luego vienen a mi esos pensamientos retorcidos, tristes, desesperanzados, llenos de miedo. No es un capricho lo que tengo, simplemente es algo que no entiendo. No sé que es lo que me está pasando... y eso, me asusta un poco más.

El desconocimiento a lo propio, la despersonalización [el no saber quién soy, qué quiero, qué hago en este mundo, cuál es mi meta, cuál es mi sueño], la enajenación a la realidad [creer que todo lo que me rodea es una mentira, no saber dónde estoy, no tener consciencia alguna de lo que está sucediendo alrededor], el corazón agitado, la falta de respiración, el miedo. El puto miedo. El puto miedo que me asusta y me hace morir cada vez más.

Y también está él. Esas ganas de luchar que tiene, de seguir, de moverse, de estar conmigo. Eso me hace sentir bien, segura, tranquila... así nuestra situación sea una mierda.  Y que todo sea bonito, romántico, que se demuestre en cielo y tierra que éste es un amor que no tiene barreras y que no se rinde, es bonito... es romántico... Pero asusta aún más. Asusta porque la ansiedad  me puede y todo el tiempo pienso que esto, que puede llegar a ser lo único seguro que tengo en mi vida, pues no es tan seguro. Que estamos pendientes de un hilo. Que la vida, la puta vida quiere separarnos. Que él va a estar lejos y yo me voy a quedar acá, con todo, con sus recuerdos y su olor. Y él... construyendo una vida lejos de mi.

Escribo para no morir, porque no aguanto, porque cada día es más y más difícil. 

Comentarios