Esperanzadamente la mente.
Solía escribir, mucho. Durante clases cuando estaba en el colegio, en la parte posterior de mis cuadernos de matemáticas y ciencias; también en la universidad, donde siempre me destacaba por mis textos bien compuestos y de buena narrativa... Ahí fue cuando dejé de escribir para mi y comencé a escribir para que otros me leyeran, me publicaran o me entendieran, académicamente hablando... pero bueno, esa es otra historia.
Hoy tengo 26 años, ya no estoy en el colegio ni en la universidad. Hoy escribo para no morir. Y no quiero ser publicada, no, ni quiero que me lean, de hecho, siento que este es un espacio que he creado exclusivamente para mi, porque lo necesito, porque siento un nudo en la garganta y no tengo más escape que unas letras que atraviesan mis dedos, el teclado del computador, mil números binarios y que finalmente llegan a una pantalla que probablemente se quedará en un punto invisibilizado del internet. Así que sí, estoy escribiendo para no morir, para que luego de un tiempo pueda leerme, y esperanzadamente, decir "que estúpidez Mariana, por lo que te andabas preocupando"... Bueno, eso es lo que sueño, esperanzadamente... creer que de aquí a un tiempo estaré bien, todo estará bien, todo se habrá solucionado.
Siempre he tenido ciertas tendencias a la tristeza inescrutable, de hecho, en ciertos momentos de mi vida, he estado cerca de tomar decisiones suicidas. Así, sin más, soy de las que se rinde, de las que llega a un punto en el que después de haber luchado por mucho tiempo, siente que no es capáz de más y quiere tirar la toalla, tirarla lejos y rendirse. Ultimamente estoy en ese punto, otra vez... en ese punto de no querer seguir.
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